Cuando empecé a trabajar, soñaba con el home office. Constantemente le decía a mi jefe que preferiría estar en casa; al final haría lo mismo: audífonos puestos, llamadas con personas en otros lugares y horas frente a la computadora. ¿Quién diría que, un par de años después, se haría realidad?
No puedo negar que hacer home office ha sido una curva de aprendizaje y adaptación. Bastaron unas semanas para darme cuenta de que, si quería que funcionara, tenía que fortalecer mis hábitos, más incluso que cuando iba a la oficina, para cumplir con todo lo que se esperaba de mí.
Mis hábitos clave: despertar temprano —ya sea para empezar a trabajar o hacer ejercicio—, planear un menú semanal para no perder tiempo pensando qué comer y, lo más difícil, evitar distracciones para concentrarme de verdad en un espacio designado para trabajar.

Tengo 8 años trabajando, de los cuales solo 3 fueron en oficina. Rara vez la extraño… salvo cuando recuerdo lo fácil que era ir al escritorio de un compañero a resolver algo, tomar el break del cafecito o, simplemente, hablar con alguien que no fuera mi perro. Aunque es una gran oyente, su cara de juicio y parpadeos no siempre son el feedback que necesito.
Sé que no todo se puede hacer desde casa. A veces es importante ir a la oficina: para conocer en persona a quienes solo escuchas o ves en pantalla, o para ver de cerca los resultados de un proyecto. No todos los trabajos ni todas las personalidades se adaptan a la modalidad remota y, como todo en este mundo, tiene sus ventajas y desventajas.
Ventajas
- Más productividad: hago más en menos tiempo.
- Tiempo extra para pasear al perro, leer, convivir con amigos y familia.
- Estilo de vida más saludable: como mejor y hago más ejercicio.
Desventajas
- Me cuesta desconectarme: reviso Teams y correo constantemente.
- Algunos problemas se resuelven más rápido en persona.
- Falta de socialización: tal vez el HO me ha vuelto un poco huraña.
A veces me pregunto: si tuviera que regresar 100% a una oficina, ¿lograría adaptarme? Quizá sería tan retador para mí como lo fue para quienes pasaron de la oficina a trabajar desde casa.
Creo que lo más valioso que nos deja esta modalidad es la certeza de que se puede ser flexible y cumplir con nuestras responsabilidades. El balance trabajo-vida personal es posible… si hay organización.
Ahora quiero escuchar otras perspectivas: ¿te sientes igual de productivo trabajando desde casa que yendo a la oficina? ¿Qué ventajas o desventajas agregarías?

Leave a reply to honestlymilkshake103e280e08 Cancel reply